Edward Bernays, el pionero mundial de las Relaciones Públicas. Una especie de gurú.
Esta semana he vuelto a leer su texto "Propaganda", creo que con esta ya van tres veces. Me gusta porque Bernays utiliza un lenguaje directo y claro para explicar muchas verdades que todavía hoy tienen validez. No puedo mas que recomendar su lectura.
1. Organizar el caos
Hay que señalar la idea de la importancia que tiene la existencia de lo que Bernays describe como “gobierno invisible”; aunque muchas veces los ciudadanos no nos demos cuenta de su relevancia para el correcto funcionamiento de la sociedad. Asimismo, es necesario destacar la idea de la necesidad de los líderes. Para llegar a los grupos formados por individuos, es vital influir en los líderes de cada grupo.
2. La nueva propaganda

Otra idea a destacar es que debido a la estructura social existente, la propaganda (relaciones públicas) es el medio que cualquier actividad de calado social necesita para tener éxito en sus objetivos de comunicación: «La minoría ha descubierto que influir en las mayorías puede serle de gran ayuda».
3. Los nuevos propagandistas
Bernays explica el hecho de que los ciudadanos no nos damos cuenta de hasta qué punto nuestros pensamientos, costumbres y acciones diarias están influenciadas por las ideas que nos moldean estos “soberanos invisibles”. El autor pone varios ejemplos: tanto las apariciones y las palabras de nuestros políticos (dictados por otras personas que desconocemos) como el simple hecho de que un hombre compre un traje.
También se destaca la figura del asesor en relaciones públicas, como el propagandista especializado en interpretar el público para las empresas y viceversa. Esta profesión nace de la necesidad de la dependencia de cualquier forma de poder organizado con respecto a la opinión pública.
4. La psicología de las relaciones públicas
Los grupos en los que se divide la sociedad se mueven por motivaciones y emociones diferentes a las que encontramos a nivel individual, nos servimos de símbolos o clichés que representan para nosotros imágenes o experiencias. Estos clichés son muy poderosos puesto que pueden cambiar la percepción del público respecto a un producto, empresa o persona.
Bernays explica que los propagandistas o asesores de relaciones públicas hacen uso de estas motivaciones o emociones: no haciendo uso directo de ellas («¡Compre un bonsái, le quedará precioso en el salón, señora!»), si no logrando que estas se introduzcan de forma sutil en la mente del público; esto es, que la gente llegue a pensar que un bonsái realmente queda bonito en el salón.
Esta semana he vuelto a leer su texto "Propaganda", creo que con esta ya van tres veces. Me gusta porque Bernays utiliza un lenguaje directo y claro para explicar muchas verdades que todavía hoy tienen validez. No puedo mas que recomendar su lectura.
1. Organizar el caos
Hay que señalar la idea de la importancia que tiene la existencia de lo que Bernays describe como “gobierno invisible”; aunque muchas veces los ciudadanos no nos demos cuenta de su relevancia para el correcto funcionamiento de la sociedad. Asimismo, es necesario destacar la idea de la necesidad de los líderes. Para llegar a los grupos formados por individuos, es vital influir en los líderes de cada grupo.
2. La nueva propaganda

Otra idea a destacar es que debido a la estructura social existente, la propaganda (relaciones públicas) es el medio que cualquier actividad de calado social necesita para tener éxito en sus objetivos de comunicación: «La minoría ha descubierto que influir en las mayorías puede serle de gran ayuda».
3. Los nuevos propagandistas
Bernays explica el hecho de que los ciudadanos no nos damos cuenta de hasta qué punto nuestros pensamientos, costumbres y acciones diarias están influenciadas por las ideas que nos moldean estos “soberanos invisibles”. El autor pone varios ejemplos: tanto las apariciones y las palabras de nuestros políticos (dictados por otras personas que desconocemos) como el simple hecho de que un hombre compre un traje.
También se destaca la figura del asesor en relaciones públicas, como el propagandista especializado en interpretar el público para las empresas y viceversa. Esta profesión nace de la necesidad de la dependencia de cualquier forma de poder organizado con respecto a la opinión pública.
4. La psicología de las relaciones públicas
Los grupos en los que se divide la sociedad se mueven por motivaciones y emociones diferentes a las que encontramos a nivel individual, nos servimos de símbolos o clichés que representan para nosotros imágenes o experiencias. Estos clichés son muy poderosos puesto que pueden cambiar la percepción del público respecto a un producto, empresa o persona.
Bernays explica que los propagandistas o asesores de relaciones públicas hacen uso de estas motivaciones o emociones: no haciendo uso directo de ellas («¡Compre un bonsái, le quedará precioso en el salón, señora!»), si no logrando que estas se introduzcan de forma sutil en la mente del público; esto es, que la gente llegue a pensar que un bonsái realmente queda bonito en el salón.
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